jueves, 18 de abril de 2013

"EL SIGNIFICADO DE ENFERMEDAD Y CURACIÓN EN EL CHAMANISMO Y EN LA MEDICINA MODERNA"


 
La palabra curar, así como todos sus derivados, son términos vagamente pérfidos en la medicina moderna, en la que curandero es sinónimo de matasanos o de «evangelista untuoso y charlatán». En realidad, desde el punto de vista de la ciencia contemporánea, incluso la capacidad natural de un individuo para curar prácticamente todo trauma mental, corporal y espiritual recibe escaso reconocimiento en términos de investigación, así como tampoco se suele otorgar crédito alguno a su propia capacidad de recuperación. La remisión espontánea de una dolencia se tilda de anomalía, el efecto placebo supone un fastidio para la investigación y toda enfermedad que no se ajuste a las estadísticas es groseramente calificada de diagnóstico erróneo, remisión temporal, o simplemente histeria. Claramente, la curación no goza de popularidad.
 
 
 
En cualquier caso, ¿qué significa curar o ser curado?

Las «claves» que uno acepte como representativas de la curación varían enormemente y son distintas para cada cultura. En las culturas chamánicas tradicionales, la curación guarda escasa relación con la remisión de los síntomas físicos. Se refiere más bien a formar un todo o a armonizar con la comunidad, con el planeta y ciertamente con las circunstancias privadas de uno mismo. Esto puede ir, o no, acompañado de la curación física, e incluso cabe que el paciente fallezca, lo que inspira una enorme desconfianza, evidentemente, entre los observadores ajenos a dicha tradición. Después de todo, ¿qué clase de curanderos son esos chamanes, si sus pacientes se mueren? Sin embargo, desde el punto de vista del chamán, el curso de la vida y la muerte carece de importancia, ya que no son más que distintas experiencias a lo largo del continuo de la existencia.

Evidentemente, la actitud chamánica sugiere una definición bastante diferente de curación que aquella con la que la civilización occidental está primordialmente familiarizada, es decir la de «regresar a la normalidad», normalidadque se define culturalmente de acuerdo con unos niveles creados por los miembros de dicha sociedad. Es oportuno mencionar aquí el siguiente comentario de un curandero indio: «Con la medicina del hombre blanco, uno sólo vuelve a ser como antes; con la medicina india, uno puede llegar a ser incluso mejor».

 
 
 
No obstante, cabe destacar que el espíritu humano emerge frecuentemente victorioso, incluso del más atroz de los tratamientos médicos. En esta cultura, la gente supera creativamente las enfermedades, aprende de ellas y las trasciende. Y para el terapeuta, la posibilidad de participar en este viaje con pacientes muy excepcionales y a menudo gravemente enfermos, supone un gran don y una fuente de sabiduría. Claro que no todo el mundo es capaz o está dispuesto a hacerlo, y se suele precisar mucho apoyo para realizar el esfuerzo necesario.
 
 
 
El viaje de autotransformación
 
Existe un claro paralelismo entre el viaje de crecimiento personal que emprenden los que atraviesan una enfermedad de suma gravedad y el viaje de iniciación del curandero. Ahora estoy convencida de que, para el curandero, dicho viaje significa un progreso más o menos constante en su labor simultáneamente alegre y dolorosa de autoconcienciamiento y autodesarrollo, además de un compromiso con su misión de servicio. En las sociedades chamánicas tradicionales, se consideraba dicha transformación como parte imprescindible de la formación del curandero para el correcto ejercicio de su vocación, mientras que en la medicina moderna ha sido prácticamente olvidada. No obstante, la senda tradicional de autodescubrimiento emprendido por los curanderos indígenas durante su proceso de iniciación, cuenta con un prototipo moderno que adquiere cada día mayor popularidad. Dicho viaje transformador no sólo es compatible con la medicina moderna, sino esencial para ella. La sabiduría de la curación sólo podrá progresar si se combinan inteligentemente los mejores aspectos de todos los sistemas.
 
Utilizando mi experiencia como ejemplo, diré que el viaje de iniciación no tuvo lugar en preparación para mi trabajo sino a causa del mismo. Además, no fue una elección consciente, ni siquiera fue el deseo lo que impulsó el proceso. Existe un proverbio latino que dice «quien vaya por su propia voluntad, será guiado por los Hados; quien vaya contra su voluntad, será arrastrado por ellos». La segunda parte es la que mejor describe mi participación.
 
Ni los reconocidos métodos de la ciencia médica ni los principios de la religión moderna me fueron de gran ayuda para guiar mis pensamientos, mi investigación, o mi trabajo clínico con pacientes gravemente enfermos. La confusión, la incertidumbre, el enojo y la frustración provocaron la necesidad de aprender otras tradiciones culturales como el chamanismo, e incluso de identificarme con las mismas, ya que sólo éstas parecían capaces de inyectar cierta sabiduría en áreas de la medicina esterilizadas por la objetividad.
 
En primer lugar parecía que, en interés de la tecnología y del dogma, la medicina pasaba por alto la esencia de lo que significa ser humano. Los que padecen enfermedades crónicas y los moribundos, ambos fuera del alcance de la medicina tal como se conceptualiza en la actualidad, han sido los que más dolorosamente han sentido dicho olvido.
 
En mis primeros años de investigación, yo también presencié sucesos totalmente inexplicables según los conocimientos que poseemos sobre el cuerpo humano, o de lo que cabe esperar del tratamiento médico.2 Por ejemplo, algunos pacientes con cierto tipo de personalidad tenían mayores probabilidades de vivir más tiempo, después de un diagnóstico de enfermedad«terminal». Los análisis de sangre de dichos pacientes revelaban una asombrosa correlación entre los cambios hematológicos y los resultados de pruebas psicológicas. Era posible predecir estadísticamente la longevidad, basándose en la visión que tenían dichos pacientes cancerosos de su propia enfermedad, sus defensas y el tratamiento.3 Muchos fallecieron cuando no lo preveían las teorías vigentes. A menudo eran demasiado jóvenes o estaban excesivamente sanos, o su enfermedad, según los libros de texto, no era lo suficientemente grave como para causarles un deterioro tan rápido. El «curso biológico de la enfermedad», frase con la que se intenta describir el progreso independiente de la misma según su propia naturaleza, pasó a tener muy poco sentido.
 
Por otra parte, comprobé que algunos pacientes a quienes se había administrado los últimos sacramentos se recuperaban, reincorporándose a una vida satisfactoria y productiva, También he sido testigo del milagro de vidas gratificantes bajo las más traumáticas limitaciones físicas y del milagro de aquellos que avanzan hacia la etapa final de esta vida con toda conciencia y claridad. En todos los casos, estas curaciones aparentemente milagrosas podían ser atribuidas a recursos internos mentales y espirituales. Estos sucesos son excepcionales, pero el hecho de que ocurran merece estudio y consideración.
 
 
 
 
El significado de enfermedad en el chamanismo y en la medicina moderna
 
Toda enfermedad, esté clasificada por el sistema occidental como mental o como física, está dotada de unas características verdaderamente extrañas. Por ejemplo, uno raramente se encuentra con ningún caso «clásico». Los diagnósticos se realizan de acuerdo con un conjunto de síntomas semejantes los manifestados por otros individuos y a los que se ha otorgado un nombre. Dichos diagnósticos son frecuentemente arbitrarios, pero parecen contentar a la gente. El doctor se alegra de haber identificado algo y el paciente de que lo que padece sea «real»y tenga un nombre.
 
Sin embargo, la verdad es que cada cuerpo/mente/espíritu parece responder de un modo único a la vida interior y exterior, estrechándose o ampliándose por aquí o por allá. Sugiero que, además del sistema típicamente occidental, existen otras formas de ver la enfermedad, más adecuadas para la identificación de sus causas. El énfasis chamánico en los conceptos clave de discordancia, miedo y pérdida del alma es una de esas formas.
 
Por ejemplo, los chamanes hace tiempo que reconocieron que la enfermedad es inevitable si la vida pierde significado y uno olvida la sensación de pertenencia y de conexión (discordancia). Asimismo, una sensación crónica de miedo hace que el individuo pierda el amor, la alegría y la confianza, cimientos básicos de la salud, sin los cuales la propia fuerza de la vida parece comenzar a retirarse del cuerpo. Las inferencias de estos diagnósticos chamánicos aparecen desparramadas a lo largo de este capítulo. Ambas, a su vez, se manifiestan en las enfermedades identificables en la medicina occidental. Así pues, los síntomas que, a nuestro entender, representan la enfermedad, puede que sean simplemente los epifenómenos de problemas mucho más básicos.
 
La pérdida del alma, por otra parte, se considera como el diagnóstico más grave en la nomenclatura chamánica, ya que se cree la causa principal de la enfermedad y de la muerte. Sin embargo, no se menciona en absoluto en los libros de medicina occidental moderna. No obstante, cada día está más claro que lo que los chamanes denominan pérdida del alma, es decir una lesión en el centro inviolable que es la esencia de la persona, se manifiesta como desolación, deterioro inmunológico, cáncer y muchas otras enfermedades de suma gravedad. Esto parece ocurrir después de algún grave fracaso sentimental, profesional, o algún otro tipo de ruptura significativa.

 
 
 
 

El curador herido y la imaginación
 
Existe un vínculo invisible de poder entre el curador herido y el curado. Dicho vínculo constituye la esencia del trabajo del curador. Todo lo demás, los rituales, instrumentos, las maniobras médicas del cuerpo y manipulaciones de la mente, son meros recuerdos del proceso divino. Los chamanes lo saben perfectamente y refuerzan el vínculo con su ritual. Hay quien lo denomina amor. Emana del deseo de convertir y convertirse en sano o completo.

 
 
Como seres humanos que avanzamos a trompicones por la senda de la perfección, hemos invertido nuestra fe en lo que nuestros sentidos nos indican que es real. En nuestra sociedad es real la cirugía, los medicamentos y, hasta cierto punto, las vitaminas y la acupuntura. Para las culturas chamánicas, por otra parte, lo real son los tambores, la succión de objetos y los cristales. Todo ello tiene cierta energía, a menudo bastante sutil, que es percibida por los sentidos y, por consiguiente, determina cierto cambio físico. Sin embargo, además del poder de los sentidos, los chamanes reconocen el poder de la imaginación.
 
El curador herido, aquel hombre o mujer conocedor del paisaje del reino espiritual, facilita el momento de la unión entre el curador y el curado, alcanzando las dimensiones interiores del espíritu con su propia imaginación. De este modo, mostrándole el camino, el curador ayuda al curado a recordar lo olvidado.
 
El chamán que viaja por el mundo del espíritu, conoce a fondo el mundo de la imaginación, la imaginación genera el más atroz de los dolores, paraliza y mata con la certeza de un despiadado asesino. Son incontables los casos de gente que fallece, no a causa de su enfermedad, sino del miedo. Buscan apoyo, respuestas que les orienten en su viaje a través de la enfermedad, pero con demasiada frecuencia no las encuentran.
 
La imaginación es también el mayor recurso curativo. No hay nada escrito en la historia de la medicina, ni en los descubrimientos de la ciencia moderna, que lo contradiga. La información que poseemos sobre la salud y la enfermedad se debe en mayor grado a los sueños, las visiones y otros productos de la imaginación, que a cualquier otro fenómeno.
 
La asociación íntima, y en realidad inseparable, que existe entre la mente y el cuerpo, no sólo permite que se realice un diagnóstico exquisito, sino que se ejerza un control fisiológico. Ningún pensamiento deja de marcar corporalmente; ninguna señal neuroquímica tiene lugar sin ser registrada por la mente.
 
Los instrumentos destinados a utilizar la imaginación con propósitos curativos y diagnósticos reciben muchos nombres distintos. Pueden ser conocidos como hipnosis, trance, meditación, viajes, imaginería, u oración. Sea cual fuere su nombre, lo que se precisa es modificar el concienciamiento, para poder oír de un modo intuitivo los mensajes procedentes del propio complejo cuerpo/mente/espíritu. El cambio permite una comunicación con una mente universal, un poder superior, un inconsciente colectivo, o con lo que yazca en el interior: aquello que da sentido, substancia y orientación a la vida.
 
La investigación procedente de numerosos campos perfectamente verosímiles sugiere que la imaginación puede influir en la actividad de los procesos corporales, o incluso dirigirla. Puede que esto sólo ocurra con gran esfuerzo y mucha práctica, y cuando el mensaje es transmitido repetidamente con suma precisión. Parece ser de una importancia relativamente insignificante que las imágenes correspondan, según los libros de texto, a la realidad común. Lo necesario es la precisión de la dinámica en un sentido sano. Esto exige cierta apreciación de la realidad biológica y fisiológica, aunque la forma del mensaje dirigido al cuerpo sea eminentemente simbólica.
 
Existe, todavía, otra forma en la que cura la imaginación, consistente en entrar en un momento en el que se sienta la verdad extática de ser absoluta y totalmente inseparable de todos los demás aspectos de la creación. Dicho momento en sí constituye la definición y el propósito de la curación. En algunos casos desaparecen los problemas físicos y en otros el paciente fallece. De un modo u otro, en el instante de conexión, de unión, tiene lugar la curación.
 
 
 
 

El poder de los símbolos
 

El poder curativo de los símbolos externos, ya sean de origen chamánico o alopático occidental, crece y decrece. Existe un viejo chiste en la profesión médica, según el cual los medicamentos y las técnicas quirúrgicas deberían usarse con frecuencia cuando son nuevos, porque después de cierto tiempo en el mercado pierden su eficacia; es cierto. Por consiguiente, a nadie deberían asombrarle los espectaculares descubrimientos que constantemente se dan a conocer como remedios contra el SIDA y el cáncer, con resultados decepcionantes después de las primeras pruebas clínicas, la correspondiente turbación de los investigadores y la frustración del público.
 

Después de años de observación de quienes reciben tratamientos convencionales de medicina occidental y quienes han elegido tratamientos alternativos, parece factible llegar a la conclusión de que todo puede curar o no hacerlo. He visto pacientes que se han recuperado después de ser sometidos a quimioterapia contra el cáncer, que ha estado a punto de costarles la vida, otros que lo han hecho después de «abrir y cerrar» (es decir, cirugía exploratoria que ha revelado un estado excesivamente avanzado de la enfermedad para justificar una extirpación), y a otros que lo han logrado después de estar a punto de morir de hambre, siguiendo algún extraño régimen difícilmente tolerable.
 

La esposa de un doctor a quien conocí, recibía la mejor atención médica para un cáncer óseo que la deterioraba progresivamente, hasta que su oncólogo le sugirió que probara cualquier cosa, porque él ya no podía ayudarla. Así lo hizo, acudiendo incluso a un vidente, y volvió sin rastro alguno de la enfermedad. ¡El oncólogo estaba furioso!
 

Por otra parte, una mujer que acudió a mí para que la ayudara con técnicas de imaginería contra el cáncer, se había negado a tomar un medicamento reductor de estrógeno que le habían recetado para sus tumores, que se «alimentaban» de estrógeno. En su lugar, había adoptado un tratamiento que incluía un régimen alimenticio macrobiótico, meditación profunda y estudios con un gurú, que curaba con colores, además de un adivino que colgaba un péndulo sobre sus muestras de sangre. Sus tumores se siguieron desarrollando hasta que por fin se sometió a la medicina moderna, cuando empezaron a decrecer. Una vez más, todo o nada se cura, según el poder invertido en el símbolo. Ha llegado sobradamente el momento de investigar este misterio y con toda probabilidad, el SIDA y el cáncer nos conducirán penosamente a la verdad.
 
 
 
El papel del curador herido en la actualidad
 
Si, como lo he venido sugiriendo, la curación es una decisión personal por parte del paciente y el poder procede enteramente del interior, ¿cuál es la función del curador y cómo puede éste evaluar su propio éxito?
Supongo que con cierta tristeza y sin falsa modestia, debo afirmar que soy incapaz de forzar una curación. Ni siquiera puedo acceder consistentemente a mis propios mecanismos curativos. Todos tenemos mucho que aprender. A fin de cuentas, el «milagro» de la curación, la solución de los complejos problemas de la enfermedad, tanto física como mental, tal como los conocemos, así como el punto de la trascendencia, es algo que debemos definir, buscar y alcanzar individualmente.
Podemos aprender muchísimo del chamanismo, especialmente respecto a la más difícil de las lecciones para los que nos dedicamos profesionalmente a ayudar a los demás: aprender a respetar la singularidad de la senda de cada individuo. Cabe la posibilidad de que no existan dos enfermedades, ni su propósito en la vida del paciente, que sean exactamente iguales. No obstante, emergen ciertas líneas generales. En primer lugar, existen técnicas respetables y eficaces en todo sistema curativo, tanto el del chamán como el del médico occidental, trazadas para aliviar el sufrimiento y facilitar el proceso natural de curación. Pero sea cual fuere el método de tratamiento, debe utilizarse con compasión y buen juicio profesional.
Así pues, en el papel curativo moderno, con todas sus limitaciones, nada le impide a uno tocar, rezar y facilitar las transiciones. Podemos compartir el conocimiento que recibimos de nuestros pacientes, de nuestros colegas y de nuestras mentes inquietas y torturadas, a fin de facilitar el viaje de autotransformación que hemos emprendido, y en el que debe basarse nuestra práctica curativa.
En mis estudios, tanto del paradigma chamánico como del occidental, coincido con la curandera senneca, Twylah Nitsch, que sugiere que en dicho viaje existen cuatro orientaciones a las que el curador debe aspirar: 1) ¿Soy feliz en lo que hago? 2) ¿En qué contribuyo a la confusión? 3) ¿Qué estoy haciendo en pos de la paz y de la satisfacción? 4) ¿Cómo se me recordará, en la ausencia y en la muerte?
La primera pregunta hace referencia a lo básicamente apropiado o inapropiado de la vocación o «llamada» personal del curador: ¿satisface su profesión las necesidades más profundas de su alma? Sin dicha satisfacción, como lo han reconocido los chamanes, se sentirán carcomidos por una sensación de frustración que absorberá ineludiblemente su energía, conduciéndoles finalmente al fracaso y posiblemente al desastre. De ahí su importancia primordial.
Las preguntas segunda y tercera hacen referencia a la capacidad y eficacia del individuo: ¿puedo ayudar realmente al paciente a alcanzar una mayor claridad de concienciamiento que le permita aprender las lecciones necesarias de su enfermedad para lograr paz y plenitud? O, por otra parte, ¿estoy simplemente aumentando la confusión y el sufrimiento del paciente? Evidentemente, la respuesta a esta pregunta es también de suma importancia.
La cuarta cuestión concierne al juicio de la comunidad: ¿estoy realizando una contribución lo suficientemente significativa como para que se me recuerde cuando ya no esté presente? No olvidemos que es el interés de la comunidad en su conjunto, además del de cada uno de sus miembros, el que el chamán se compromete a servir. Por consiguiente, es importante tener en cuenta el juicio de los demás. Además, sin su apoyo, reconocimiento y aliento, su trabajo como curador carecerá de una importante fuente de poder.
 
 
Citas:
1. J. De Angulo, Indian Overalls, en B. Calahan (ed.) A Jaime de Angulo Reader (Berkeley, Turtle Island, 1979). Las observaciones de primera mano de De Angulo sobre la actividad chamánica en diversas tribus indias son de especial inter´s para estos materiales.
2. J. Achtenmebr, Imaginery in Healing, Boston, Shambala, 1985). La investigación a la que se refiere brevemente en este capítulo es objeto de un análisis detallado en el libro mencionado.
3. J. Achtenberg y G. F. Lawlis, Imaginery anD disease: A Diagnistic Tool (Champaign, Ill., Institute for Personality and Ability Testing, 1985).
4. R. Grossinger, Planet Medicine (Boulder, Shambala, 1984).
Fuente:
TEXTO DE JEANNE ACHTERBERG
 
 
 
 
 

domingo, 31 de marzo de 2013

LA MEDICINA ANIMAL - CURSO GRATIS - LECCIÓN 8 - CARTA Nº 4

 
 
 
CARTA Nº 4: EL CIERVO
 
 

Un día el Cervatillo oyó la llamada del Gran Espíritu desde la cima de la Montaña Sagrada. El cervatillo emprendió rápidamente la subida por la senda. Ignoraba que un hombre demonio aguardaba en el camino a la cabaña del Gran Espíritu. El demonio intentaba impedir a todos los seres de la creación que conectaran con el Gran Espíritu. Quería que todos los seres de la creación pensaran que el Gran Espíritu no quería que le molestaran, así el demonio se sentía poderoso y capaz de hacer que todos le temiesen.
 
El Cervatillo no se asusto al ver al demonio. Y era extraño porque el demonio estaba formado por el arquetipo de todos los monstruos feos que jamás han existido. El demonio respiraba humo y fuego, y emitía sonidos asquerosos para asustar al Cervatillo. Cualquier criatura normal habría salido huyendo a toda velocidad o caído muerto al instante de puro miedo.
 
El Cervatillo sin embargo, dijo dulcemente al demonio:
 
“Por favor, déjame pasar. Voy a ver al Gran Espíritu”.
 
Los ojos del Cervatillo estaban llenos de amor y compasión por ese demonio grandullón y envalentonado. El demonio se quedo atónito ante la falta de miedo del Cervatillo. A pesar de todos sus intentos, no podía asustar al Cervatillo porque su amor había penetrado en aquel horrible corazón.
 
Muy a su pesar, su corazón duro como una piedra comenzó a derretirse y su cuerpo se encogió hasta alcanzar el tamaño de una nuez. El persistente amor y dulzura del Cervatillo había fundido el demonio. Debido a la dulzura y cariño del Cervatillo, la Senda de la Montaña Sagrada esta ahora despejada para todos los hijos del Gran Espíritu, sin que los demonios del miedo les bloqueen el paso.
 
El Ciervo nos enseña a usar el poder de la dulzura para tocar los corazones y las mentes de los seres heridos que intentan alejarnos de la Montaña Sagrada. Así como el moteado de la piel del Cervatillo, tanto la luz como la oscuridad pueden ser amadas para crear dulzura y seguridad en aquellos que buscan la paz.
 
Si el Ciervo se ha introducido hoy dulcemente en tus cartas, te está pidiendo que busques la dulzura del ser que cura todas las heridas. No presiones tanto para que cambien los demás, ámalos como son. Aplica la dulzura  en tu situación actual y se como la brisa del venado, cálida y cariñosa.
 
Esa es tu herramienta para solucionar el dilema al que te enfrentas en estos momentos. Si la aplicas conectaras con la Montaña Sagrada, el núcleo central de tu serenidad, y el Gran Espíritu te guiara.
 
 
 
LA CARTA EN SENTIDO CONTRARIO
 
 
 
El Ciervo en una posición contraria significa que estás dando entrada a tus miedos al luchar contra los demonios internos que significan las ideas negativas. Es un aviso para que tengas en cuenta que la fuerza no siempre es el mejor método. Es posible que no estés dispuesto a amarte lo suficiente para aceptar tus rencores y dejarlos marchar. Es posible que estés proyectando tus miedos en los demás. También puede ser que temas a otros que te recuerdan unos tiempos en los que reaccionabas ante la vida de forma similar. En cualquier caso, el amor es la clave. El único equilibrio verdadero al poder está en el amor y la compasión del Ciervo. Muéstrate dispuesto a encontrar cosas que amar en ti mismo y en los demás y tus demonios desaparecerán. Tus miedos no pueden convivir en el mismo lugar donde moran el amor y la dulzura.
 
Recuerda, el Cervatillo puede enseñarte muchas lecciones sobre el amor incondicional. En su aceptación verdadera, el amor incondicional significa que no existen condiciones. La dulzura del Cervatillo es el espacio de corazón del Gran Espíritu que encarna su amor por todos nosotros.

 


 

 
 
 

lunes, 18 de marzo de 2013

PROFECIAS DE LOS CHAMANES INCAS Q'ERO

 


La luz del idealismo brillaba en los ojos del Dr. Alberto Villoldo al describir cómo un terremoto en 1949 debajo de un monasterio cerca de Cuzco, Perú, había partido la tierra en dos, sacando a la luz un antiguo templo inca de oro. Esto era la señal de que las profecías de Mosoq, el "tiempo que ha de venir", tenían que ser compartidas con el mundo moderno. El Dr. Villoldo, psicólogo y antropólogo médico, ha vivido y aprendido entre los chamanes Q'ero, y ha desempeñado un papel fundamental a la hora de acercar sus rituales y profecías a la conciencia del mundo moderno.

 

 
Los Q'ero son los últimos incas – una tribu de 600 personas que buscaron refugio en alturas superiores a los 4.200 metros con el fin de escapar de los conquistadores. Durante 500 años los jefes de la tribu Q'ero han conservado una profecía sagrada sobre un gran cambio, o pachacuti, en el que el mundo daría la vuelta, y en el que la armonía y el orden se restablecerían, poniendo fin al caos y el desorden.
 
Los Q'ero habían vivido en sus aldeas a lo alto de los Andes, prácticamente aislados del mundo, hasta su "descubrimiento" en 1949. Ese mismo año un antropólogo, Oscar Nuñez del Prado, se encontraba en un festival en Paucartambo, un valle en las laderas este de los Andes, al sur de Perú, cuando conoció a dos indios que hablaban un fluido quechua, la lengua de los incas. La primera expedición occidental a las aldeas Q'ero tuvo lugar en 1955.



 
Cuatro años después, en la fiesta anual del Regreso de las Pléyades, que tiene lugar en los Andes, la congregación de 70.000 peregrinos procedentes de Sudamérica (muchos de ellos chamanes) se quedaron asombrados y la multitud se apartó para dejar que los Q'ero, sin avisar y vestidos con el emblema inca del sol, se dirigieran hacia la cumbre de la montaña para dar a conocer que el tiempo de las profecías estaba cerca. Fueron bienvenidos por los asistentes que les dijeron: "Os hemos estado esperando durante 500 años".


 

Recientemente, los ancianos Q'ero viajaron a Norteamérica como cumplimiento de sus profecías. En noviembre de 1996 un pequeño grupo de Q'eros, incluyendo al líder de la tribu y el jefe chamán, visitó varias ciudades de Estados Unidos, entre ellas Nueva York, donde celebraron una ceremonia privada en la Catedral de St. Juan el Divino.

El ritual chamánico no se había celebrado desde hacía 500 años. Pero en el mismo hogar de aquellos que simbolizaban los antiguos conquistadores de sus antepasados incas compartieron sus rituales y conocimiento, no sólo con los occidentales interesados en aprender sus costumbres, sino también con el deán de la gran catedral, uniendo así simbólica y espiritualmente a los dos continentes de América del Norte y del Sur.
 


 
Según una antigua profecía, este es el momento del gran encuentro llamado mastay, y la reintegración de los pueblos de los cuatro puntos cardinales. Los Q'ero están ofreciendo sus enseñanzas a Occidente, como preparación para el día en que el Aguila del Norte y el Cóndor del Sur (las Américas) vuelen juntos otra vez.

Ellos creen que munay, amor y compasión, será la fuerza guiadora de esta gran unión de los pueblos.
 


 
"Los nuevos guardianes de la tierra vendrán de occidente, y aquellos que han causado un mayor impacto en la Madre Tierra tienen ahora la responsabilidad moral de rehacer su relación con Ella, después de rehacerse a sí mismos", dijo Don Antonio Morales, un maestro chamán Q'ero. La profecía sostiene que Norteamérica proporcionará la fortaleza física, o cuerpo; Europa proporcionará el aspecto mental, o cabeza; y el corazón lo proporcionará Sudamérica.

Señales cumplidas


Cuando los españoles conquistaron a los incas hace 500 años, el último pachacuti, o gran cambio, tuvo lugar. Los Q'ero han esperado desde entonces a que ocurriera el siguiente pachacuti, cuando las cosas que quedaron al revés volvieran a su sitio y emergiera el orden del caos. Durante los últimos cinco siglos conservaron su conocimiento sagrado, y al final, en estos últimos años, se cumplieron las señales de que el gran momento del cambio estaba cerca: las lagunas de las altas montañas se han secado, el cóndor casi está extinguido y se ha descubierto el Templo Dorado, siguiendo al terremoto de 1949 que representó la ira del sol.
 


 
Las profecías son optimistas. Estas se refieren al final de los tiempos tal como nosotros lo entendemos – la muerte de una forma de pensar y de ser, el fin de una forma de relacionarse con la naturaleza y la tierra. En los próximos años, los incas esperan que emerjamos en una era dorada, un milenio dorado de paz. Las profecías también aluden a unos cambios tumultuosos en la tierra, y en nuestra psique, volviendo a definir nuestras relaciones y espiritualidad.

El próximo pachacuti, o gran cambio, ya ha empezado, y promete el emerger de un nuevo ser humano después de este período de confusión. El caos y turbación característicos de este período durarán cuatro años más, según los Q'ero. El paradigma de la civilización europea continuará desplomándose y los procederes de los pueblos de la Tierra volverán. Más importante aún, los jefes chamanes hablan de un desgarro en el mismísimo tejido del tiempo. Esto nos ofrece una oportunidad para describirnos no como lo que hemos sido en el pasado, tanto personal como colectivamente, sino como lo que estamos deviniendo.


 

Pachacuti también se refiere a un gran jefe inca que vivió a finales del siglo XIV. Se dice que él construyó Machu Picchu, y que fue el arquitecto de un imperio de igual tamaño que los Estados Unidos. Para los incas, Pachacuti es un prototipo espiritual – un Maestro, un luminoso fuera del tiempo. El era un Mesías, pero no en el sentido cristiano de ser el único hijo de Dios, fuera del alcance de la humanidad. Más bien se considera como un símbolo y promesa de lo que podemos llegar a convertirnos. El personifica la esencia de las profecías del pachacuti, ya que Pacha significa 'tierra', o ' tiempo', y cuti significa "poner las cosas en su sitio". Su nombre también significa "transformador de la tierra".

Las profecías del pachacuti son conocidas en los Andes. Hay aquellos que creen que las profecías se refieren al regreso del jefe Pachacuti para derrotar a los que usurparon la tierra de los incas. Pero según el Dr. Villoldi, el regreso de Pachacuti está teniendo lugar a nivel colectivo. "No es el regreso de un solo individuo que personifica en lo que nosotros nos estamos convirtiendo, sino un proceso de emerger que incumbe a todos los pueblos."

Los Ritos de la Estrella


Los Q'ero han servido como guardianes de los ritos y profecías de sus antepasados incas. Las profecías no sirven de nada a menos que uno disponga de las claves, los ritos del tránsito. Los Ritos de la Estrella, o Mosoq Karpay (Los Ritos del Tiempo que ha de Venir), son cruciales para el crecimiento práctico descrito en las profecías.


 

Siguiendo los despachos (ofrendas rituales de mesa, o manojos de plantas medicinales) en la reciente ceremonia de Nueva York, y después de una limpieza medicinal por las esposas de los chamanes, los chamanes administraron el Mosoq Karpay al público presente, transmitiendo las energías que se originan con los antepasados de su linaje.

La transmisión del Mosoq Karpay es la ceremonia que representa el fin de la relación que se tiene con el tiempo. Es un proceso del corazón. Este proceso de Devenir se considera más importante que las profecías mismas.

Los Karpay (ritos) plantan la semilla del conocimiento, la semilla del Pachacuti, en el cuerpo luminoso del recipiente que la contiene. Depende de cada persona regarla y cuidar de la semilla para que esta crezca y florezca. Los ritos son una transmisión del potencial; uno debe luego abrirse al destino.



 
Los Karpays conectan a la persona con un antiguo linaje de conocimiento y poder al que no puede acceder el individuo – sólo puede ser convocado por una tribu. En último lugar, este poder puede proporcionar el impulso para que uno haga un salto al cuerpo de un Inca, un Luminoso. (En este sentido, el Inca al cual se hace referencia es el hombre auto-realizado). Esa persona está directamente relacionada con las estrellas, el Sol Inca de la cosmología.

Recobrar nuestra naturaleza luminosa


Según el Dr. Villoldo, los incas creen que debemos morir ante los viejos modelos de espiritualidad y pasar por los ritos de auto-renovación, convertiéndonos en comadronas de una nueva forma de pensar.
 


 
"Estas sendas, senderos del chamán, la persona que camina con belleza y gracia en el mundo, están actualmente a disposición de todos nosotros. Necesitamos desmitificarlos y aprender a honrar y respetar nuestra Madre, la tierra, y a nuestro Padre, el sol, y los cielos – y aprender de todo y todos a nuestro alrededor, aprovechando estos ejemplos de poder para que podamos hacer un salto cuántico hacia aquello en lo que nos estamos convirtiendo, todos nosotros juntos."

"Los Q'ero creen que las puertas entre los mundos se están abriendo otra vez – agujeros en el tiempo que podemos atravesar e ir más lejos, donde podemos explorar nuestras capacidades humanas. Recobrar nuestra naturaleza luminosa es hoy una posibilidad para todos aquellos que se atrevan a dar el salto."


 

Los chamanes andinos no tienen un Buddha o un Cristo a quien seguir. Más bien dicen: "Sigue tus propias huellas. Aprende de los ríos, árboles y rocas. Honra al Cristo, el Buddha, a tus hermanos y hermanas. Honra a la Madre Tierra y al Gran Espíritu. Hónrate a ti mismo y a toda la creación."

"Mira con los ojos de tu alma y comprométete a lo esencial" son las enseñanzas de los Q'ero.
 


 
Para más información, contactar con la Four Winds Society en EEUU, teléfono 610-294-1036. Para obtener material de referencia, ver la revista Wildfire, Volumen 7, Nº 4, ejemplar de otoño de 1996.






Fuente:
Revista: SHARE INTERNACIONAL
Ejemplar: Enero/Febrero 1997
Título: Profecías de los chamanes Incas Q'ero
Autor: Brad Berg


jueves, 14 de marzo de 2013

LA MEDICINA ANIMAL - CURSO GRATIS - LECCIÓN 7 - CARTA Nº 3




 
 
CARTA Nº 3: EL ALCE
 
El Alce entraba por el bosque en busca de pareja. La temporada del apareamiento estaba en su apogeo y los machos que normalmente viajan juntos se habían dispersado para buscar pareja. Cuando el Alce lanzaba su llamada de apareamiento por el bosque, su bramido aviso al Puma de que se estaba preparando un festín. El puma rodeaba al Alce, acercándose lentamente a su presa.
 
Cuando el bosque enmudeció de pronto, el Alce presintió el peligro inminente. Emprendió el camino hacia las tierras altas cuando diviso a su perseguidor, pero el Puma aun estaba lejos.
 
Mientras el Alce se alejaba saltando hacia las colinas del bosque, el Puma se iba acercando. Pero el Alce seguía corriendo demostrando una tremenda resistencia. Finalmente tras saltar sobre las rocas para dar alcance al Alce, en un esfuerzo supremo que le hizo consumir todas sus energías, el Puma se rindió. El Alce controlaba su ritmo mientras trepaba hacia arriba, hacia las tierras altas. El Alce no tenía otra defensa excepto su capacidad de llegar lejos, imponiendo un ritmo que le permitía aprovechar su resistencia y energía al máximo.
 
La Medicina del Alce enseña que controlando el ritmo se adquiere más resistencia. A gente de la Medicina del Alce puede que no sean los primeros en llegar a su objetivo, pero siempre llegan sin haberse agotado. Si últimamente estas intentando abarcar demasiado quizás sea una buena idea tomar en consideración como terminar todo lo que has empezado sin acabar en el hospital.
 
El Alce tiene un curioso tipo de energía guerrera porque, excepto durante la temporada de apareamiento, busca la compañía de los miembros de su propio sexo. Pueden recurrir a la Medicina de la hermandad, descubriendo la fortaleza que se puede adquirir amando al propio género. Sentirá el compañerismo que nace de la similitud de experiencias. Es una Medicina especial que permite que la amistad con los demás miembros del mismo sexo sea más fuerte que la competitividad y los celos.
 
Si te ha salido la Medicina del Alce, puede que te estés diciendo a ti mismo que busques la compañía de gente de tu propio sexo durante una temporada. Es posible que necesites apoyo para reajustarte en la resistencia de la energía del guerrero/a de la que formas parte. Esta comunicación con gente de tu mismo sexo te permitirá airear tus sentimientos con la seguridad de que puedes encontrar respuestas de otros que pueden haber pasado por  las mismas experiencias. Puede que necesites un nuevo sentido de comunidad: comunicación en unidad.
 
También es posible que el Alce trate de decirte que consideres como estas soportando físicamente el estrés, y que regules el ritmo para mantener un equilibrio de energía a lo largo de la distancia que planificas cubrir. Una de las soluciones pueden ser las vitaminas o la comida energética, junto con un poco de tiempo para alcanzar la tranquilidad personal necesaria para reponerse.
 
 
LA CARTA EN SENTIDO CONTRARIO
 
 
Si el Alce ha aparecido en la posición invertida, es posible que estés estirando la goma hasta el punto de que se pueda romper. Ten cuidado con los estados de estrés prolongados, o podrías provocarte una enfermedad que te obligara a descansar.
 
A otro nivel, es posible que no estés respetando tus deseos de compañía con el sexo opuesto e, incluso, haber olvidado la emoción que acompaña al apareamiento. Si es este el caso, la mejor opción puede ser invitar a amigos del sexo opuesto a una cena o a una salida por la tarde. Eso no significa que tengas que estar sexualmente interesado en esos amigos, es solamente para sugerir que un intercambio de energía opuesta podría resultar beneficioso.
 
Si mantienes una relación estable, es posible que la luna de miel se esté desvaneciendo y que necesites crear un poco de emoción. Crear continuamente un “cambio de ritmo” es el tipo de resistencia necesaria para que cualquier relación dure.

En todos los casos, el Alce te está diciendo que contemples como vas eligiendo tu camino actual y cómo vas a continuarlo para alcanzar tu objetivo.
 
Tu mejor arma es la misma que la del Alce: parar cuando lo necesites, persistir cuando sea necesario y dejar espacio para el cambio o los intercambios de energía.



VIDEO - LOS SAGRADOS ANIMALES BLANCOS





Video disponible en Youtube subido por Helen 1434.
Subido el 21/04/2010

Comentario de la autora del video:

Cine y imágenes de animales sagrados Blancos, blanco sagrado Animales anuncian tanto una bendición y una advertencia

Aparte de los Búfalos profetizadas blancos (que están entre los animales más sagrados que una persona jamás se pueda encontrar), otros animales blancos raros y hermosos han comenzado a aparecer en todo el mundo: Leones, Servals, jirafas, cebras y gorilas; Robins, Zorros, gorriones , murciélagos y erizos, tigres, elefantes, perros mapaches, pitones, cobras, monos, leopardos y pavos reales; canguros, wallabies, kookaburras, koalas, zarigüeyas, EMU, Echidna y Kiwi, cuervos, ciervos, osos Negro, mofetas, alces , ardillas, coyotes, Pronghorns, búhos, colibríes, ñandúes, pumas, serpientes de cascabel, lagartos y Lynx y ballenas, pingüinos, lobos marinos, delfines y tortugas marinas, con muchos que aparecen en los últimos cuatro años, o inmediatamente antes, durante o después de acontecimientos mundiales que exigen la paz y la unidad mundial.

Según el jefe de Arvol Caballo Mirar, líder tradicional del clan Lakota Sioux de la nación y Guardián generación 19 del Ternero de Búfalo Blanco Bundle, la aparición de estos animales blancos anuncia un tiempo de gran urgencia para la Tierra y la humanidad en su conjunto. Se dice que la aparición de estos animales de este inusual color es un signo, un presagio pidiendo que nos unamos como pueblo y caminar como uno, a ver más allá del color de nuestra piel vecinos o la ascendencia de su pueblo y de reunirse y abrazar como hermanos, hermanas e hijos de todos los relacionados de la Madre Tierra.
 

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...